31.5.06

43-Poca practicidad.


Continuando la idea del poco contacto con la realidad, sumado esto a la negación de la vida; nos encontramos con el único resultado que no debería suceder nunca. Y este no es otro que, la conversión del budismo en algo poco practico.
La poca practicidad es el revoloteo en que se ven inmersos como moscas en una nube de gas los miembros de Gakkai. Volvemos a la analogía de la nube de gas como ejemplo, no hay nada que lo defina más que eso. En el antecedente de cada uno de los apartados en que vimos la irrealidad y las negaciones, no podemos más que ver las escasa practicidad con que actúan estos budistas. Algo que pocas veces sirve para encarar la realidad, tomando como base que ya de entrada algunos niegan la realidad. O sea, que cuando la realidad se impone, que hacemos? Están en un problema estas gentes. Es totalmente lógico que nadie puede ser practico si no ve la realidad tal cual es o siquiera lo intenta. Un budista que no conoce o no quiere conocer su entorno, su ser o, en definitiva, su realidad; es impensable que tenga una facilidad para solucionar problemas propios o ajenos. Cuando los mas asquerosos budistas que niegan la realidad, se meten ellos solos en un ciclo infinito de divague filosófico, es un problema de todos no solo de ellos mismos. En este caso particular, estos hablan mucho pero dicen poco. Y concretar, menos aun. Esto es como un “loop” informático, en el que solo queda una mera discusión retórica sin base ni sustento. Pierden tanto el tiempo con el árbol que no ven el bosque que se agita detrás. Las nimiedades los llevan a ver cosas que no tienen que ver con elementos concretos. Cuando uno se niega a ver la realidad, psicológicamente esta actuando patológicamente. Según el grado, esto será enfermizo o no.
No existe un fundamento concreto que los lleve a la resolución de problemas. La mera palabrería, por mas adornadas y floridas que estén, no logran solucionar el sufrimiento de las personas. Convirtiéndose en unos meros habladores que demuestran se inutilidad ante los inconvenientes.
Un budista con este accionar es un buen orador por un lado, y un inútil en cualquier aspecto concreto. Lo mas fácil de pensar es que tiene la empatía de una piedra, es decir, hablara mucho pero escucha bien poco. Carece también de velocidad en la resolución de obstáculos que se le presenten, poca decisión y mucho impulso. La falta de velocidad para decidir, también la fuerza de la perseverancia, pero si arremete como un toro ante otros o con sus propias situaciones. No es tanto que le falte inteligencia, sino que se ve sobrepasado por su propia trampa mental construida que le nubla el raciocinio. Se encierra a si mismo en una maraña de posibilidades que le impiden accionar. Algunas veces se quedan meditando sobre lo que podría haber sido y ya cualquiera sabe que eso nunca resulta útil. Esto lo deja divagando en cuestiones abstractas y etéreas que no llevan a ningún lado.
No es la intención de este manifiesto hacer acusaciones vanas, por lo que haremos una aclaración con respecto a estos puntos específicos. Tanto todos los casos puntuales anteriormente citados como cualquiera tomado al azar, no se dan en todos los miembros José budistas ni tampoco en su grado máximo. No se puede pensar que esto ocurre en todos o en cualquier caso. Cada punto puede darse con otros en algún caso, así como en otros no, o viceversa. Puede que no sea en grado extremista tampoco, lo hemos visto en su punto promedio. Bien puede ser, más o menos aguzado el nivel de gravedad, según el caso.
A todo esto nos lleva lo antes expuesto, la negación de la vida y la realidad, la actitud de ser un José budista y antibudista a la vez, la pasividad como modo de vida, el no dejar hablar mas conocido como el síndrome de Luis XIV, el vocabulario sectario, el creerse infalible, el egoísmo solapado, la exigencia enfermiza; todo esto nos lleva a que los budistas hagan de esta practica algo completamente inútil. Una religión inútil como tantas otras, no por que la religión o la doctrina lo sea, sino por que ellos son los que hacen una práctica poco práctica, valga la redundancia incoherente. Una retórica vacía e inútil, sin asidero a la realidad ni al sufrimiento humano. Y eso es lo mas condenable y lo mas criminal.
Por esto merecerían que los quemaran en la hoguera como hacían en la edad media. Ese crimen, es una traición al buda y es total y llanamente una acción antibudista.
El antibuda.

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