22.5.14

3-Los budistas nominales.

El católico renegado como se menciona en el Antibuda original, es un tipo de budista que no ha superado su etapa anterior. Generalmente, cuando el budista proviene del cristianismo o de un cristiano de palabra apenas pero si de fuerte adoctrinamiento. Estos últimos son el tipo de cristiano que no va nunca a la iglesia, no reza jamás, se considera no creyente;  pero si le dicen que vaya a profesar otra creencia se aferra a lo conocido que es su cristianismo subyacente. O sino basta ver como salieron católicos de debajo de las baldosas, con la nueva asunción del papa argentino, repentinamente todos “habían sido” creyentes desde siempre. Pero es claro, disfrazados fariseos no es algo nuevo, son tan viejos como el cristianismo en si. El tratar con ese tipo de fariseos, será cuestiones de estos hermanos cristianos. A los budistas, nos tocará el José Budista, nuestro fariseo personal y propio. Entre esta clase arrogante, reside un católico renegado, cuyo resentimiento de árbol le impide ver el bosque del budismo. No justifico ni el resentimiento, ni las razones de que el mismo exista. Simplemente, me parece que resolver los asuntos inconclusos, es fundamental. Tal como uno no puede encarar una nueva relación amorosa si sigue llorando por la última mujer (hombre puede ser el caso, aunque no es el mío) que nos ha mandado a pasear. Freud podría intervenir en esta cuestión y contarnos sobre como los traumas infantiles se manifiestan a lo largo de la vida adulta, impidiendo el sano funcionamiento mental y en sociedad, llegando a niveles extremos y patológicos.  Estos budistas nominales, por no llamarlos católicos renegados, ya que por su patología negaran cualquier vinculación con dicha creencia; son bastante nocivos si se les deja rienda suelta a su arma más peligrosa, la lengua. El dicho popular, jocosamente, dice que si se muerde una persona venenosa la lengua, muere envenenada. Esta referencia ofídica, es clara para exponer como debemos tener cuidado los budistas, no con estas personas, sino con llegar a ser algo parecido a este estereotipo. Nada más fácil que caer en un cliché, aquí podríamos llamar a Antonio Gramsci para que nos asista, pero ya lo veremos más adelante. Ser un José Budista, o ser más específicamente un católico renegado/budista nominal, no es algo de lo que nadie está exento. Todos podemos caer, y aquí hago abuso del nosotros inclusivo, en esta trampa. Al reencontrarme con el Antibuda, al releer y corregir algunos capítulos; la intención fundamental fue ver si no caía yo mismo en esta trampa tan fácil como fatídica. Creo que gracias a esto el Antibuda como ensayo ha crecido y madurado, estando listo para aquí, volver a los origenes.
El antibuda.

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